
De la Espriella asume la presidencia en Cali entre un fuerte dispositivo de seguridad y la negativa de Petro a asistir
La primera investidura fuera de Bogotá moviliza a más de 11.000 uniformados y prohíbe el vuelo de drones, mientras el mandatario saliente denuncia un fraude electoral y convoca a protestas.
La ceremonia de transmisión de mando del presidente electo Abelardo de la Espriella se realizará el 7 de agosto en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, en un hecho inédito que traslada el acto protocolario fuera de la capital. Según confirmó el mandatario entrante, el evento tendrá un costo “inferior a la mitad” del que tuvo la posesión de Gustavo Petro en 2022, aunque los contratos en firme publicados en el Secop ascienden a cerca de 5.950 millones de pesos, una cifra que, ajustada por inflación, representa un 12 % menos que la de hace cuatro años. De la Espriella instruyó a la Secretaría General de la Presidencia para que no se ejecute la totalidad del presupuesto y se ahorre la mayor cantidad de recursos posibles.
Desde la óptica del gobierno electo, la decisión de celebrar la investidura en Cali constituye un gesto de descentralización y generará un impacto económico estimado en 10.000 millones de pesos para la capital del Valle del Cauca, gracias a la llegada de unos 6.000 visitantes entre jefes de Estado, delegaciones diplomáticas y empresarios. No obstante, la ceremonia se desarrolla en un clima de fuerte tensión política. El presidente saliente, Gustavo Petro, afirmó sin presentar pruebas que los comicios fueron objeto de un fraude orquestado por Estados Unidos e Israel mediante un software que habría manipulado 1,8 millones de votos para favorecer a De la Espriella, y anunció que no asistirá al acto. El excandidato Iván Cepeda, a quien Petro señala como el verdadero ganador, reconoció oficialmente la victoria de su adversario el pasado 24 de junio.
El dispositivo de seguridad desplegado para la posesión incluye la prohibición temporal de operaciones con drones en Cali, Yumbo, Jamundí, Candelaria y Palmira desde la medianoche del 6 de agosto hasta las 23:59 del 8 de agosto, según dispuso la Aeronáutica Civil. Solo podrán operar aeronaves no tripuladas de las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y los organismos de seguridad del Estado. El esquema de protección contará con más de 5.100 policías y 6.000 integrantes de las Fuerzas Militares, además de tecnología antidrones y una recompensa de 500 millones de pesos ofrecida por la Gobernación del Valle del Cauca a cambio de información sobre posibles amenazas. Los servicios de inteligencia han advertido sobre un presunto plan terrorista del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para perturbar las fechas cercanas a la investidura.
De la Espriella calificó la inasistencia de Petro y de la bancada del Pacto Histórico como un “eufemismo para intentar desestabilizar la democracia” y aseguró que hará respetar “con la fuerza de la Constitución y la ley” el resultado electoral que le otorgó casi 13 millones de votos. Mientras tanto, la gobernadora Dilian Francisca Toro y el alcalde Alejandro Eder coordinan los corredores seguros y la vigilancia del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón. Entre los mandatarios confirmados para la ceremonia se encuentran Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Rodrigo Paz. El nuevo gabinete de 18 ministros, completado con la designación de Claudia Benavides en Ciencia, asumirá funciones de inmediato tras el juramento.
| Prensa latinoamericana | −0.30 | critical |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | −1.00 | critical |
La nueva administración colombiana es recibida con escepticismo sobre su capacidad de gobernar más allá del espectáculo electoral, mientras el despliegue masivo de seguridad en Cali subraya la atmósfera polarizada.
Al yuxtaponer las promesas de campaña con detalles concretos sobre costos, nombramientos y controversias logísticas, la cobertura construye la idea de que el nuevo gobierno podría carecer de la sustancia necesaria para gobernar eficazmente.
La narrativa omite la acusación de interferencia electoral externa presente en otros bloques de prensa, centrándose en cambio en maniobras políticas internas y cuestiones procedimentales.
El presidente saliente Gustavo Petro acusa directamente a Estados Unidos e Israel de haber robado las elecciones, declarando ilegítimo todo el traspaso de poder y al ganador un títere impuesto.
La narrativa utiliza una teoría de conspiración de manipulación extranjera (dinero de la droga + software israelí) para deslegitimar el resultado electoral, apelando al sentimiento antiimperialista y a la soberanía nacional.
El reportaje omite cualquier mención de las masivas medidas de seguridad, los nuevos nombramientos ministeriales o las controversias logísticas que dominan otros bloques, centrándose únicamente en la acusación de fraude.
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