
El club de rugby Manly alega que el fallecido jugador Keith Titmuss contribuyó a su propia muerte por golpe de calor
La defensa presentada ante el Tribunal Supremo de Nueva Gales del Sur sostiene que el joven no informó sobre su bajo estado físico, mientras la familia lo acusa de negligencia.
El Manly Warringah Sea Eagles, club de la Liga Nacional de Rugby (NRL) de Australia, ha presentado una defensa judicial en la que afirma que el jugador Keith Titmuss, fallecido en noviembre de 2020 tras desplomarse durante un entrenamiento de pretemporada, contribuyó a su propia muerte al no comunicar su deteriorado estado físico ni gestionar adecuadamente su peso y dieta durante el receso. La familia del joven de 20 años ha iniciado una demanda por daños y perjuicios ante el Tribunal Supremo de Nueva Gales del Sur, alegando negligencia del club.
Una investigación forense concluyó en 2024 que Titmuss murió por un golpe de calor por esfuerzo, y que una afección cardíaca preexistente probablemente no influyó. El forense calificó la sesión de entrenamiento bajo techo, realizada en un dojo sin aire acondicionado tras ejercicios al aire libre, como “más probable que inapropiada”. Según documentos judiciales, la temperatura exterior era de 21,3 °C pero la humedad alcanzaba el 92 %. La familia sostiene que los grandes ventiladores de pie disponibles no estaban encendidos, mientras que el club asegura que las puertas traseras estaban abiertas y se impusieron pausas de hidratación.
En su escrito de defensa, el club argumenta que “el entrenamiento de la NRL es inherentemente peligroso” y que Titmuss fue negligente al no informar a los entrenadores si se sentía mal, pese a que se había instruido a los jugadores para que lo hicieran. Manly también alega que cuatro días antes se le realizó una prueba física sin que se detectaran “señales de alerta”. La familia, por su parte, afirma que el jugador ya había mostrado dificultades tras un test de velocidad tres días antes, extremo que el club niega. Además, la demanda sostiene que el club incumplió su propio protocolo de calor, elaborado después de que otro jugador, Lloyd Perrett, sufriera un golpe de calor con convulsiones en 2017.
Según fuentes no autorizadas a declarar públicamente citadas por la prensa local, la familia recibió un pago de aproximadamente un millón de dólares por parte de la aseguradora del club y la NRL. El litigio continúa su curso en los tribunales mientras ambas partes mantienen posiciones contrapuestas sobre las circunstancias que rodearon el fallecimiento del joven deportista.
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