
Irán niega negociaciones con EE UU y afirma que no busca expandir la guerra
El presidente Masoud Pezeshkian declaró que defenderá su territorio pero no prolongará el conflicto, mientras Trump insiste en que las conversaciones están en marcha y Teherán lo desmiente.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó el martes que su país defenderá su integridad territorial pero no tiene intención de ampliar o prolongar la guerra con Estados Unidos. En declaraciones difundidas por la televisión estatal, el mandatario vinculó la seguridad nacional a la cohesión interna y subrayó la necesidad de construir una sociedad que no ofrezca al enemigo tentaciones de interferir o dividir. "Protegeremos nuestras fronteras, pero no buscamos expandir la guerra ni continuarla", señaló, en un contexto de versiones contradictorias sobre la existencia de negociaciones entre Washington y Teherán.
Desde Washington, el presidente Donald Trump aseguró el lunes que las conversaciones con Irán "están ocurriendo" y que se trata de "la última oportunidad" para que Teherán alcance un acuerdo. En su red Truth Social, Trump calificó a la dirigencia iraní de "increíblemente engañosa" por solicitar reuniones y luego negar públicamente cualquier diálogo. El mandatario estadounidense afirmó además que la Armada de Estados Unidos controla "por completo" el estrecho de Ormuz y que el bloqueo a los puertos iraníes se mantendrá hasta que haya un acuerdo o una "rendición total". Según la Casa Blanca, las negociaciones cuentan con el respaldo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Teherán rechazó de inmediato esas afirmaciones. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró que no existen negociaciones directas ni indirectas con Estados Unidos y que los únicos contactos diplomáticos en curso son con Omán para establecer un corredor marítimo temporal seguro a través del estrecho de Ormuz. Baghaei precisó que todos los negociadores iraníes se encuentran dentro del país, con excepción del canciller, quien realiza una peregrinación religiosa en Irak. Al mismo tiempo, un consejero militar del líder supremo iraní advirtió que las fuerzas estadounidenses enfrentarán "serios riesgos y bajas" si el bloqueo naval continúa, lo que añade una amenaza explícita de represalia.
El conflicto, que cumplió cinco meses, ha estrangulado el tránsito por los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, por donde circulaba cerca del 20 % del petróleo mundial antes de la guerra. Un memorando de entendimiento firmado en junio para poner fin a las hostilidades fracasó, y las operaciones militares se reanudaron el mes pasado. En este escenario, medios estadounidenses reportan que Irán y Omán están próximos a un acuerdo sobre el tráfico marítimo, aunque funcionarios de Washington han calificado de inexacta la versión iraní, que incluiría tarifas de tránsito. Mientras tanto, la navegación en la zona sigue siendo restringida: el lunes apenas seis buques cruzaron el estrecho, y un carguero reportó el impacto de un proyectil no identificado cerca de la costa omaní, según la vigilancia marítima británica.
| Prensa latinoamericana | 0.00 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa india y del sur de Asia | 0.00 | neutral |
| Prensa europea continental | 0.00 | neutral |
Iran defends its borders and rejects escalation, inviting the international community to respect national sovereignty, while American threats are presented as the true destabilizing factor.
The statement is stripped of any offensive content and framed as a universal defensive position, legitimizing Iran as a rational and responsible actor.
Latin American outlets omit the possible agreement with Oman mentioned by European press, which would have offered a more concrete de-escalation perspective.
Iran will act with full capability to defend itself but does not desire escalation, while the US issues ultimatums. Indian press presents the position as a measured response to an external threat.
The narrative emphasizes deterrence and military readiness without delving into diplomatic contradictions, reinforcing an image of Iran as strong but not aggressive.
The reference to the Oman agreement and the context of denied negotiations is missing, which would have complicated the simple defense-attack dichotomy.
Iran reassures, and an agreement with Oman opens a diplomatic window, despite contradictions between Washington and Tehran. European media highlight uncertainty but also the possibility of a negotiated solution.
The inclusion of the Oman agreement serves as a counterbalance to the conflictual tone, suggesting that a way out exists and that bellicose statements could be overtaken by practical initiatives.
The most aggressive threats from Trump (like 'decapitation') are omitted, which would have made the picture more tense and reduced the space for diplomatic optimism.
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