
La prohibición australiana de redes sociales para menores de 16 años apenas reduce el uso, según el regulador
Tres meses después de la entrada en vigor de la ley, más del 81% de los adolescentes sigue utilizando las plataformas, debido a la falta de controles de edad efectivos por parte de las empresas tecnológicas.
La prohibición sin precedentes de las redes sociales para menores de 16 años en Australia ha tenido un impacto limitado en su primer trimestre de aplicación. Según un estudio del regulador de seguridad en línea eSafety, publicado el viernes, el 81,5% de los adolescentes de 10 a 15 años declaró haber utilizado al menos una plataforma de edad restringida en marzo de 2026, frente al 85,9% que lo hacía antes de que la ley entrara en vigor el 10 de diciembre de 2025. La frecuencia de uso diario apenas varió, pasando del 60% al 58%, y la propiedad de cuentas solo se redujo del 52% al 42%.
Desde la óptica del gobierno australiano, la respuesta ha sido elevar la presión sobre las tecnológicas. Canberra anunció en junio que duplicaría la multa máxima por incumplimiento hasta los 99 millones de dólares australianos (unos 70 millones de dólares estadounidenses) y reforzaría las competencias de eSafety para recabar información. El regulador ya había comunicado en marzo la apertura de investigaciones sobre cinco plataformas —Facebook e Instagram (Meta), Snapchat, TikTok y YouTube (Google)— por posible incumplimiento, y en su informe más reciente subrayó que “persisten las preocupaciones sobre la conformidad de esas cinco plataformas”.
El informe, elaborado por un panel asesor de investigadores universitarios a partir de datos de más de 4.000 niños y familias, atribuye la persistencia del uso a la falta de sistemas eficaces de verificación de edad. Cerca de la mitad de los menores que conservaron sus cuentas afirmó que las plataformas nunca comprobaron su edad; otros indicaron que sus perfiles figuraban como mayores de 16 años o que los sistemas de verificación los identificaron incorrectamente como adultos. eSafety calificó este fallo como “la razón principal” de que la mayoría de los menores de 16 años pudiera mantener sus cuentas o crear otras nuevas.
La experiencia australiana es observada de cerca por numerosos países que han comenzado a diseñar restricciones similares a las grandes tecnológicas. El estudio forma parte de una evaluación de dos años, por lo que el propio regulador advierte que “es demasiado pronto para evaluar de manera significativa si se han alcanzado los resultados previstos”. Mientras, las empresas implicadas no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios de la prensa, y las investigaciones de eSafety siguen su curso.
| Prensa del Sudeste Asiático | −0.30 | critical |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.50 | critical |
| Prensa japonesa-coreana | 0.00 | neutral |
La prohibición australiana de las redes sociales está fracasando porque carece de una verificación de edad adecuada, y la pequeña caída en el uso es un golpe a su credibilidad.
Al presentar la disminución porcentual como marginal y enfatizar la falta de controles de edad efectivos, la narrativa presenta la prohibición como mal diseñada e ineficaz.
El anuncio del gobierno de duplicar las sanciones para las empresas tecnológicas que no cumplan se omite, lo que mostraría una respuesta proactiva a los hallazgos.
Los adolescentes están desafiando abiertamente la prohibición, y la respuesta del gobierno de duplicar las multas es demasiado poco, demasiado tarde.
Al usar la palabra 'burlar' y resaltar el aumento de sanciones, se crea una narrativa de fracaso y medidas reactivas, implicando que la prohibición fue mal aplicada desde el principio.
El contexto de que la prohibición se aprobó a pesar de las preocupaciones generalizadas sobre su diseño se omite, lo que justificaría la falta de controles de edad.
Los datos muestran que la prohibición no ha cambiado el comportamiento de los adolescentes, destacando la dificultad de hacer cumplir tales restricciones.
Al simplemente informar los números sin comentarios, la narrativa implica la ineficacia de la prohibición a través del contraste fáctico, dejando que el lector saque la conclusión.
La respuesta del gobierno de duplicar las sanciones y el contexto de las preocupaciones sobre el diseño de la ley se omiten, lo que agregaría capas de responsabilidad política.
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