
Washington anticipa un alto el fuego inminente con Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que el acuerdo podría alcanzarse en uno o dos días e incluiría una tregua de 30 a 60 días, mientras Teherán y Omán definen una nueva ruta marítima.
Un eventual acuerdo de cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán podría concretarse en las próximas horas, según declaró el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, en una entrevista con el canal 12News. El funcionario señaló que el pacto contemplaría un alto el fuego de entre 30 y 60 días y la reapertura del estrecho de Ormuz, un corredor vital para el tránsito global de hidrocarburos. Bessent situó la posible firma del entendimiento “hoy o mañana”, es decir, el 7 o el 8 de agosto, y vinculó la tregua a una distensión de las presiones sobre esa vía marítima.
Desde la óptica de Washington, la negociación se produce en un contexto de máxima presión militar y económica. Bessent recordó que el Pentágono mantiene la operación “Epic Fury” mientras el Departamento del Tesoro ejecuta la operación “Economic Fury”, diseñada para estrangular las finanzas de Teherán. El propio secretario afirmó que la inflación de alimentos en Irán se sitúa entre el 150 % y el 180 % y que el Gobierno iraní enfrenta dificultades para pagar a sus fuerzas armadas. El presidente Donald Trump, por su parte, se mostró satisfecho con el avance de las conversaciones y pronosticó un desenlace rápido, al considerar que Irán no puede sostener el enfrentamiento por mucho tiempo.
La posición iraní, recogida por el diario The National, incluye la disposición a debatir el levantamiento de sanciones estadounidenses a cambio de garantías para el paso sin obstáculos de buques comerciales por Ormuz. Esas condiciones podrían integrarse en un futuro acuerdo de paz, cuya negociación arrancaría tras la entrada en vigor de un pacto temporal de 60 días que regule el tránsito por el estratégico canal. En paralelo, el portavoz de la cancillería iraní, Ismail Baghai, anunció el 5 de agosto que Irán y Omán —ambos Estados ribereños del estrecho— han consensuado las coordenadas geográficas de una nueva ruta segura para la navegación comercial, fruto de dos meses de conversaciones bilaterales.
El actual acercamiento se produce después de un ciclo de contactos y rupturas. En junio, Washington y Teherán suscribieron un memorando de entendimiento que preveía una tregua de 60 días para negociar los parámetros de un acuerdo definitivo. Sin embargo, los combates se reanudaron a principios de julio y se prolongaron hasta finales de ese mes, cuando Trump pospuso ataques contra infraestructura energética iraní y anunció la reanudación del diálogo. Aquel memorando, hecho público por el presidente iraní Masud Pezeshkian, incluía el cese inmediato de las hostilidades, el levantamiento del bloqueo naval y una partida de al menos 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán.
En el plano energético, Bessent advirtió que el estrecho de Ormuz “nunca volverá a ser el mismo” porque Irán lo ha utilizado como punto de estrangulamiento, y adelantó que parte de los flujos de crudo podrían desviarse por rutas alternativas. Mientras tanto, fuentes citadas por The National indican que Estados Unidos estudia, como parte de las eventuales conversaciones, el fin del bloqueo naval y una flexibilización de las restricciones a la exportación de petróleo iraní. El dossier queda abierto a la espera de que se materialice el alto el fuego anunciado y se definan los términos concretos de la reapertura del estrecho.
| Prensa del Golfo árabe | −0.40 | critical |
|---|---|---|
| Prensa rusa y CEI | −0.70 | critical |
| Prensa iraní y afín | −0.20 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | +0.30 | aligned |
The deal is an economic surrender imposed by the US, which holds Iran by the throat with devastating inflation and an absolute nuclear veto.
A hierarchy of threats is constructed: US economic pressure is presented as the direct cause of Iran's surrender, while the nuclear issue is the non-negotiable red line.
The destruction of Iran's air and naval forces by the US and Israel, cited in the Russian and Atlantic blocs, is not mentioned.
The deal is a forced capitulation: the US boasts of having destroyed Iran's air force and navy and holding Iran by the throat with economic starvation.
Escalation is symmetrized: US and Israeli military force is presented as the sole reason for the ceasefire, denying any Iranian autonomy.
The possibility of a negotiated deal or Iranian willingness to negotiate, present in the Iranian bloc, is not reported.
The deal is a technical, imminent possibility, described in a bureaucratic and neutral tone, without emphasis on external pressure.
The Iranian state is personified as a rational actor evaluating timing and terms, minimizing the dimension of coercion.
The destruction of Iran's armed forces and the 150-180% inflation, central in the Russian and Gulf blocs, are not mentioned.
The deal is a victory of US pressure, which brought Iran to the negotiating table for regional and global stability.
The agreement is reprojected as a positive outcome of the US pressure strategy, emphasizing benefits for all and minimizing the dimension of Iran's defeat.
The destruction of Iran's armed forces and the 150-180% inflation, central in the Russian and Gulf blocs, are not mentioned.
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