
ExxonMobil y Chevron registran ganancias extraordinarias en el segundo trimestre por la guerra entre Estados Unidos e Irán
Los gigantes petroleros estadounidenses reportaron beneficios que duplican y cuadruplican los del año anterior, impulsados por la escalada de los precios del crudo y márgenes récord de refinación.
ExxonMobil obtuvo un beneficio neto de 14.500 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, más del doble que en el mismo período de 2025, mientras que Chevron alcanzó los 12.100 millones, casi quintuplicando sus ganancias previas. Los ingresos de ExxonMobil se dispararon un 42% hasta los 116.000 millones de dólares, en un contexto de precios del crudo que promediaron 97,58 dólares por barril en Estados Unidos, frente a los 62,58 dólares del año anterior.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha interrumpido el tránsito por el estrecho de Ormuz y reducido la capacidad de refinación en Oriente Medio, disparó la cotización del Brent desde unos 70 dólares hasta superar los 100 dólares por barril durante gran parte de la primavera boreal, con un pico de 126 dólares. A ello se sumaron márgenes de refinación históricamente altos, que según analistas del sector pasaron de un rango habitual de 20-25 dólares por barril a niveles de 50-60 dólares, beneficiando especialmente a las refinerías de las grandes petroleras estadounidenses.
Mientras las compañías devolvieron miles de millones a sus accionistas —ExxonMobil destinó 9.400 millones de dólares entre dividendos y recompra de acciones—, los consumidores afrontaron un fuerte encarecimiento de los combustibles. El precio medio de la gasolina en Estados Unidos superó la barrera de los 4 dólares por galón, y en países como Australia se aplicaron racionamientos esporádicos, mientras que en Nepal y Sri Lanka se ordenó el cierre de oficinas gubernamentales. La organización Global Witness calificó de injustificable que los productores obtengan tales beneficios cuando millones de personas sufren apagones y restricciones.
En el plano político, legisladores demócratas en el Congreso estadounidense presentaron proyectos de ley para gravar con un impuesto del 50% la diferencia entre el precio actual del petróleo y el promedio del año anterior a las empresas que extraigan o importen más de 300.000 barriles diarios. El presidente Donald Trump, por su parte, reclamó públicamente que las petroleras no trasladaban con suficiente rapidez la bajada del crudo al surtidor y dijo haber instruido al Departamento de Justicia para investigarlo. La atención se centra ahora en si esas iniciativas legislativas avanzarán en un año electoral.
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa latinoamericana | −0.50 | critical |
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.60 | critical |
| Prensa iraní y afín | −0.90 | critical |
El beneficio neto trimestral de ExxonMobil se duplicó a 14,53 mil millones de dólares debido al aumento de los precios de la energía después del inicio de las operaciones militares en Medio Oriente; esto es un resultado financiero simple.
Al presentar datos financieros sin contexto moral, la ganancia aparece como un resultado natural del mercado, evitando cualquier atribución de responsabilidad por la guerra.
El costo humano de la guerra y el sufrimiento de los consumidores están ausentes del informe, que se centra solo en las ganancias corporativas.
Estas ganancias extraordinarias son fruto de la guerra; los consumidores pagan el precio mientras las petroleras obtienen ganancias inesperadas.
El uso repetido del término 'extraordinario' y 'ganancia inesperada' junto con la referencia explícita al conflicto construye un vínculo causal implícito entre conflicto y beneficio, empujando al lector hacia una condena moral.
Las justificaciones de las empresas (por ejemplo, rendimiento operativo, fortaleza de la cartera) se mencionan pero no se sopesan frente a la crítica moral; el contexto geopolítico más amplio de la guerra también se minimiza.
Los consumidores sufren por los altos costos del combustible mientras las petroleras obtienen ganancias récord – esto es injusto.
La narrativa se centra en las dificultades de los consumidores (sufrimiento, escasez) y las contrasta con las ganancias corporativas, creando una ecuación emocional de inequidad que invita a la indignación.
Faltan las cifras específicas de ganancias y las explicaciones de las empresas; tampoco se discute el papel del gobierno estadounidense en el conflicto.
Las empresas estadounidenses se enriquecen con sangre iraní; el mundo debe ver esta injusticia.
La metáfora del 'sabor dulce de la guerra' y el contraste con el sufrimiento de los ciudadanos transforman las ganancias corporativas en un robo moral, deslegitimando tanto a las empresas como a la guerra misma.
El artículo omite cualquier mención del papel de Irán en el conflicto (por ejemplo, ataques a la navegación) y presenta la guerra únicamente como agresión estadounidense sin contexto.
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